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Qué ver en dos días en Praga

Praga, la Ciudad de las 100 Torres, es perfecta para visitar en dos días.

Praga, la Ciudad de las 100 Torres, es perfecta para visitar en dos días.

Praga es una ciudad fascinante que merece la pena visitar. Te proponemos una ruta de dos días para ver lo más importante de la capital checa

Praga es una de las ciudades más interesantes del Centro de Europa y uno de los mejores destinos turísticos que se pueden conocer aprovechando un puente o un fin de semana largo. Aunque dos días es un poco precipitado para conocer Praga –y cualquier ciudad, no nos engañemos-, puede darte tiempo a conocer lo mejor de la Ciudad de las Cien Torres.

Recuerda que en los viajes de Panavisión Tours, te llevaremos en una visita panorámica por Praga en la que podrás conocer a fondo esta histórica ciudad y después tendrás tiempo libre para disfrutar de Praga por tu cuenta. Además de nuestros circuitos por las ciudades de Centroeuropa –Praga, Viena, Budapest o Berlín-, también ofrecemos estancias en Praga para que descubras la ciudad a tu manera.

Nosotros te hacemos una propuesta de lo que puedes ver en dos días en Praga, pero dependiendo de la zona en la que este tu hotel, puedes cambiar el orden para adaptarte mejor a tu ubicación. Y por supuesto, hay más lugares que merecen la pena de la ciudad. ¡Aprovecha al máximo tu estancia!

Día 1          

la Torre de la Pólvora es una de las más conocidas de Praga. Está justo en la entrada de la Ciudad Vieja.

la Torre de la Pólvora es una de las más conocidas de Praga. Está justo en la entrada de la Ciudad Vieja.

                         

Puedes empezar el día en la Plaza de la República, uno de los lugares más especiales de la ciudad. En esta plaza, que cuenta con su propia parada de metro, Namesti Republiky, encontrarás dos de los monumentos más importantes de Praga, la Casa Municipal y la Torre de la Pólvora, antigua puerta de entrada a la ciudad Medieval. Si quieres disfrutar de una de las mejores vistas de Praga, no dudes en subir a lo alto de esta torre negra. La entrada son 90 coronas – 3,30 euros, aproximadamente- y la vista de la Ciudad Antigua, espectacular.

Cruzando la Torre de la Pólvora te adentrarás en Stare Mesto, la Ciudad Antigua, y tus pasos te llevarán hasta la Plaza de Stare Mesto, el centro de la ciudad. Una de las plazas más bonitas de Europa. Aquí encontrarás el famoso Reloj Astronómico de Praga, que cada hora en punto hace funcionar el mecanismo que permite el célebre desfile de los apóstoles –Si cuando llegues, aún queda un rato para que marquen las horas en punto, puedes aprovechar para tomarte un chocolate o un vino caliente en los bares de la zona-. Después no sería mala idea que subieses a lo alto de la Torre del Ayuntamiento, desde donde se disfrutan unas buenas vistas del corazón de la ciudad. Además, se expone en fotografías la historia de la torre y el reloj.

La Iglesia de Nuestra Señora del Tyn, que domina toda la plaza, aunque destaca por su impresionante tamaño y sus dos torres, casi omnipresentes en la ciudad, solo está abierta para servicios religiosos, así que lo más que podrás hacer es admirar su arquitectura exterior.

Otro de los lugares que puedes visitar es el Klementinum, en la calle que desemboca en el Puente de Carlos, podrás ver una de las bibliotecas barrocas más impresionantes de la ciudad, que parece sacada de un cuento; y disfrutar de otras preciosas vistas desde su Torre de Astronomía. Eso sí, ten en cuenta que la única manera de entrar es con una visita guiada y la opción en castellano es solo a unas horas determinadas. Si dominas el inglés, tendrás más flexibilidad para descubrir este monasterio, que es el más grande del país.

Callejeando llegarás hasta el Puente de Carlos, uno de los puentes más emblemáticos del mundo, que cruza el río Moldova y une Stare Mesto con Mala Strana. No pierdas detalle de las esculturas que adornan el puente y entre las que destaca la de San Juan Nepomuceno, que fue arrojado al río desde el lugar exacto en el que se sitúa la estatua. Dicen que el que pasa la mano por la placa de bronce bajo su estatua, vuelve a Praga, así que si quieres asegurar tu vuelta a esta bella ciudad, ya sabes lo que debes hacer.

Al otro lado del río, encontrarás el barrio de Mala Strana, la ciudad pequeña, una zona de callejuelas empinadas rodeadas de preciosos edificios coloridos y antiguos palacetes. No te pierdas la Iglesia de San Nicolás, uno de los mejores ejemplos del barroco en Bohemia, con unos espectaculares frescos que decoran toda la cúpula.

Catedral Castillo Praga

La Catedral de San Vito, en el Castillo de Praga, una de las visitas imprescindibles de la ciudad

Subiendo por las empedradas calles de Mala Strana llegarás al Castillo de Praga, uno de los lugares más importantes que ver en Praga y uno de los castillos más conocidos del mundo. La entrada al recinto es libre, pero para los distintos monumentos que allí se encuentran, tendrás que sacar entrada. Hay varias opciones disponibles, según lo que quieras ver –la entrada más completa son 350 coronas, 13 euros-, pero lo que no te puedes perder es la Catedral de San Vito, un formidable templo gótico adornado con espectaculares vidrieras y epicentro religioso del país; el Antiguo Palacio Real de la Edad Media, que cuenta con un impresionante salón gótico; y el Callejón de Oro, una callejuela de casitas pequeñas y coloridas convertida en un museo que cuenta la vida en épocas pasadas. En Panavisión Tours te ofrecemos realizar esta completa visita de la mano de un guía local, que te permitirá sumergirte en lo más profundo de la historia del castillo.

Por último, podrás ir hasta la Colina de Petrin, donde se puede disfrutar de una magnífica vista de Praga y sus innumerables torres. Desde lo alto de la Torre de Petrin, que guarda cierto parecido con la Torre Eiffel, disfrutarás de esta panorámica desde uno de los puntos más elevados de Praga.

Para cenar, puedes aprovechar uno de los muchos restaurantes con música jazz en directo, en los que podrás degustar comida tradicional checa –recomendado el goulash-, mientras disfrutas de un concierto.

Día 2

Lapidas cementerio Praga

El Cementerio Judío de Praga impresiona por sus tumbas y lápidas caóticas y desordenadas

En el segundo día aprovecha para visitar el Museo Judío, en el barrio de Josefov. La parada de metro más cercana es Staroměstská. Este museo está compuesto por seis sinagogas de distintas épocas históricas y el famoso Cementerio Judío de Praga, un camposanto en el que las lápidas, algunas de época medieval, se agolpan unas frente a otras, en un caótico desorden que, quizás por su aspecto pintoresco o lo tenebroso del lugar, resulta fascinante.

Entre las sinagogas más importantes destacan la Sinagoga Vieja-Nueva, la más antigua de la ciudad y de arquitectura gótica; y la Sinagoga Española, llamada así por sus arabescos y motivos ornamentales que recuerdan al Al-Andalus español. En el interior de cualquiera de las Sinagogas que forman parte del Museo podrás sumergirte en las costumbres judías o la historia de esta comunidad en Bohemia, desde la Edad Media hasta la época actual, pasando por las persecuciones de la Edad Moderna, el negro periodo del nazismo o incluso la leyenda del Golem.

Entre este barrio judío y la plaza de Stare Mesto –apenas unos cuantos cientos de metros-, se encuentra la Casa Natal de Franz Kafka, quizás el escritor checo más importante del siglo XX y que bien merece la pena visitar.

Cruzando la Stare Mesto llegarás a la Ciudad Nueva, Nove Mesto –metro Mustek o Museum-. Ahí no puedes perderte la enorme Plaza de Wenceslao, uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad, repleto de tiendas de moda. En el extremo de la explanada se encuentra el Museo Nacional. Hoy día el edificio principal, el histórico, se encuentra bajo restauración, pero gran parte de la colección, compuesta en su mayoría por artefactos arqueológicos y obras de arte de Bohemia, se pueden encontrar en alguno de los edificios aledaños.

Siguiendo hacia el sur podrás ir hasta Vysehrad –metro Vysehrad-, una antigua fortaleza, más vieja incluso que el Castillo de Praga. Esta ciudadela es, hoy día, uno de los parques más visitados por los checos en los fines de semana. Destaca la Iglesia de San Pedro y San Pablo y el vecino Cementerio de Vysehrad, el famoso Cementerio de Praga, donde muchos bohemios, aún a día de hoy, piden ser enterrados.

De nuevo en la zona de Nove Mesto, podrás callejear por las tabernas de la zona, donde poder comer y tomarte una cerveza artesana, algo muy típico de la ciudad checa, donde las tabernas y bares suelen fabricar su propia ‘piva’. Uno de los mejores lugares es la famosa taberna U Fleku, que atrae tanto a viajeros como a praguenses con su buena comida, buena cerveza y precios razonables.

Cerveza Praga

Aprovecha tu estancia en Praga para degustar su cerveza y gastronomía

Cuando cierren los monumentos, Praga aún tiene mucho que ofrecer. En muchas iglesias, como San Nicolás de Mala Strana o el Klementinum, en Stare Mesto, se ofrecen periódicamente conciertos de música clásica en el que se interpretan las obras de compositores como Beethoven, Mozart o Bach en los formidables órganos de los templos. También merece la pena ir a una función de teatro negro, típico de Praga, y que te sumergirá en un ambiente mágico.

Como ves, dos días en Praga pueden descubrirte muchas cosas. No dudes en viajar a esta ciudad de cuento en el centro de Europa.

6 comentarios en “Qué ver en dos días en Praga

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